El cólico del lactante

El cólico del lactante

¿Quién de vosotras/os no ha tenido que comer a toda prisa, o ha tenido que dejar de cenar por unos gritos desgarradores de vuestro hijo?
 Para nosotras/os con un bebé con cólicos, todas las cenas se convierten en comida rápida, que se traga junto con la guarnición de unos gritos capaces de cortar la digestión.
Aunque la pediatra nos calme diciendo que estos cólicos se pasarán no nos tranquiliza mucho.

Estos cólicos suelen aparecer a última hora por las tardes y suelen durar por lo menos una hora antes de dormirse nuestro hijos (suele ser en la mayoría de los casos en alrededor de estas horas).
Son gritos que rápidamente los sabremos que son los suficientemente desgarradores como para etiquetarlos como cólicos. Son momentos al principio muy desesperantes , que poco a poco nos iremos acostumbrando y saberlo llevar mejor.

Sabremos distinguirlos de un llanto normal, por la agudeza de estos gritos que suelen ser desesperantes; estos irán “in crecento”, primero serán llanto agudos para posteriormente convertirse en llantos muy agudos y desesperados de nuestro hijo/a.
 Estos llantos pueden durar a veces hasta tres horas o incluso en episodios muy agudos hasta todo el día (suele ser más extraño).
Según los pediatras los cólicos siguen la regla del tres: al menos tres horas de llanto, al menos tres días a la semana y al menos durante tres semanas.

Generalmente los bebés cuando experimentan cólicos se suelen encoger de rodillas, aumenta su movilidad como con nervios y suelen apretar los puños.
Aguantan la respiración brevemente, fruncen el ceño y suelen cerrar los ojos con cierta fuerza. Esto es debido principalmente a que el bebé expulsa gases debido a que aumenta la actividad intestinal.
Además sus rutinas suelen experimentar cambios de sueño y alimentación; suelen buscar la tetina o el pecho con mucha más fuerza e incluso les sirve a veces para aliviarse o todo lo contrario.
 Estos síntomas no son en todos los casos iguales , los hay más suaves y más acentuados.

Estos cólicos suelen aparecer cuando nuestro bebé tiene aproximadamente sobre la segunda o tercera semana y suelen durar hasta los seis meses aproximadamente. A veces parece que estos cólicos vayan a durar eternamente pero sobre las doce semanas de repente suelen remitir (a veces pueden durar un poco más).
 Estos cólicos pueden desaparecer repentinamente, aunque generalmente van desapareciendo paulatinamente hasta que desaparecen del todo. Van alternando días buenos con días malos hasta que al final como muy tarde del quinto mes (en los casos más extremos) desaparecen del todo.

5 motivos potenciales que suelen provocar los cólicos en los bebés según los expertos.

  1. Digestión incompleta o inmadura: los pediatras indican que el sistema digestivo del bebé al ser todavía inmaduro provoca dolor, expulsa gases, se contrae y provoca llantos.
  2. La leche: problemas al suministrarle la leche como que no se alimente lo suficiente, que no tome o mame los suficiente.
    Nuestra producción de leche materna durante la noche tiende a disminuir y suele ser ese momento cuando nuestro bebé llora. Si fuera éste el problema tendríamos fácil solución o bien mejorar la técnica para que mame mejor o darle leche extraída o artificial para suplementar o ayudarle a alimentarse correctamente.
  3. Reflujos: suele ser la causa más común de estos cólicos.Éstos irritan el esófago provocándoles molestias y a la vez llantos.
  4. Entorno: donde se encuentre nuestro bebé le influye de una manera muy importante. Si hay mucho ruido, humo del tabaco… son muy determinantes a la hora de tener y sobrellevar los cólicos.
  5. Sobrecarga de estímulos: los bebés durante las primeras semanas se centran en comer y dormir, siendo capaces de “bloquear” los otros estímulos externos que puedan tener; esto lo hacen para poder sobrevivir.
    Pero a medida que van creciendo van recibiendo más estímulos del mundo que les rodea, que muchas veces son más estímulos de los que pueden procesar y esto les provoca los cólicos y por consiguiente los llantos.

5 consejos para sobrevivir a los cólicos.

La pregunta que me hice cuando tuve a mi hija y no paraba de llorar ¿Qué estoy haciendo mal para que mi hija no pare de llorar?
Entonces se lo traslade a la pediatra y me tranquilizo diciéndome que no era problema mío, sino del desarrollo de mi hija.

Entonces fue cuando me tranquilice y me relaje un poco y empecé a tomarme los momentos de llanto y dolor de mi hija con los cólicos de otra forma, un poco más tranquila y racional (en la medida de lo posible). Me di cuenta que cuando más nerviosa me ponía , más empeoraba el sufrimiento de mi hija.

Por esto, os dejo unos consejos que por mi experiencia personal, experimenté y estoy segura que os ayudarán durante los dos o tres meses que duran los cólicos:

  1. Relájate:  como he comentado anteriormente intenta tomártelo con la mayor tranquilidad posible, sobre todo si tú eres la que está siete días con siete noches pendiente de tu bebé.
    Aprende a delegar en tu pareja  esta función para que puedas relajarte y descansar un poco. A veces para nuestros bebés es bueno cambiar de brazos (se relajan un poco y cambian la “monotonía” de este momento).
    Estar todo el día con el bebé sin parar de llorar es inaguantable, incluso para la mejor de las madres.
  2. Haz ejercicio físico: esto nos puede ayudar a liberar tensión y el estrés. Puede hacer una rutina en tu propia casa de 15 ó 30 minutos, o incluso en algún edificio deportivo que tenga “cuidador” para bebés que puedas nadar o hacer fitness u otro ejercicio.
  3. Deja descansar al bebé: a veces también para ellos es bueno llorar solos, una vez que hayamos cubierto todas sus necesidades de limpiarles, alimentarles, mimos.. etc.
    Es bueno dejarles en la cuna solos que lloren…. siempre  que nosotras/os estaremos al lado. Podemos incluso realizar algo relajante (siempre que los vigilemos) como escuchar música clásica o relajantes. 
  4. Habla con alguien sobre esto. Es bueno desahogarse con los demás con tu pareja, esposo, pediatra, amigas…. No les va a curar el cólico pero te ayudará a relajarte.
  5. Aíslate: te recomiendo que cuando los llantos son insoportables te pongas unos tapones en  los oídos (te ayudará a no desesperarte tú también, porque les sigues escuchando, pero no tanto) además lo hará más llevadero.
    También se te hará más llevadero y le podrás dar un masajito en la tripita. Incluso a veces, podemos escuchar música para que esos llantos desgarradores se reduzcan un poco.

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