Cuándo traer una mascota a casa con un bebé

Cuándo traer una mascota a casa con un bebé

¿ Cuándo traemos a una mascota a casa? A los que siempre hemos tenido un animal de compañía en casa, y no lo tenemos cuando llega nuestro “pequeño/a”, es una pregunta muy frecuente.
Debido a nuestro amor por los animales , el cual hemos experimentado desde pequeño, incluso fomentando infinidad de juegos con ellos y desarrollo de muchas habilidades con ellos. Por todo esto, hay que realizarse una serie de preguntas antes de traer una mascota a casa, porque igual que nuestro bebé o ya niño/a, es para toda la vida y tenemos una responsabilidad igualmente de educarlo y cuidarlo.

3 factores que hay que tener en cuenta  antes de traer una mascota a nuestra casa teniendo un bebé.

  1. ¿ Le gustan los animales a tu hijo?.
    Ésta es la primera pregunta que hay que hacerse (obviamente, si es un bebé recién nacido, no podrá saberlo), si se acerca  a un perro o un gato y les tiene algo de miedo o sencillamente intenta jugar con ellos.
    En mi caso, tengo perro y gato, y mi hija tengo que tener cuidado porque juega demasiado “agresiva” con ellos…les tira del rabo. Y ellos intentan jugar con ella con muchísimo cuidado, las mascotas son muy inteligentes y saben generalmente distinguir a un bebé y un niño/a de un adulto (pero de esto hablaré más adelante)
  2. Espacio. Debes pensar si vas a tener suficiente espacio en tu casa para la nueva mascota. Necesitan sitio para jugar, comer (un comedero que estará lejos del alcance de tu hijo). Y espacio suficiente para que tu hijo y mascota pueden estar libremente por la casa.
  3. Tiempo. Este aspecto también es primordial, analizar si realmente vamos a disponer tiempo para la mascota, además de claro está, para nuestro hijo.
    Tenemos que pensar que la mascota la deberemos dar de comer , pasear , limpiar, educarle… Debemos también pensar en que si es un perro y es cachorro le vamos a tener que adiestrar (a menos que lo compremos adiestrado), y esto nos llevará su tiempo y dedicación.
    Y otro punto casi más importante, vamos a poder vigilar con muchísima atención los juegos de nuestro hijo con la mascota??.Porque a veces se pueden provocar accidentes por esta cuestión (ejemplo de antes mi hija le tira del rabo jugando al perro o gato, y puede si es cachorro molestarle y morder. En mi caso, siempre estaba vigilada y mis mascotas son muy tranquilas y rápidamente la quitaba).

Después de todo esto debemos elegir qué tipo de mascotas; ¿perro o gato?, ¿pájaro o peces?, ¿un perro pequeño o uno grande?, ¿cachorro o adulto?...

4 aspectos a preguntarnos antes de elegir mascota.


1 Especie: independientemente de la mascota que nos guste a nosotros, debemos elegir la que mejor se adapte a las necesidades de nuestro hijo:
Gatos:  en mi caso con mi hija, personalmente he tenido mucha suerte y no le hace absolutamente nada, simplemente cuando le molesta se va. Pero, por norma general los gatos suelen bastante más solitarios y prefieren la compañía de personas adultas que no les molesten.
También, es más raro que corran por la casa jugando con nuestro hijo o que le acompañen en sus juegos. Además, suele tolerar muy poco el juego con los niños(salvo rara excepción) y pueden volverse un poco agresivos. Por lo tanto, debemos valorarlo si vamos a poder estar encima siempre.

Perros: quizás, es el animal de compañía por excelencia o más adecuado para un bebé o un hijo.
Yo personalmente, los adoro, he crecido con toda clase de perros y razas (grandes y pequeñas), más juguetones y menos; y lo que tengo claro es que quiero que mi hija crezca igualmente con ellos.
Para mi, estas mascotas me enseñaron responsabilidad (siempre hay que cuidarlos… cuando están buenos y cuando están malos, ir al veterinario), juegos, paseos con ellos por la naturaleza (tanto si es por la montaña, como si es por el parque de enfrente de mi casa), empatía (siempre perciben tu estado de ánimo y así actúan), sacarles a pasear (mi hija desde que sabe andar, ha paseado a mi shar-pei, increíble verdad!!!!, pero cierto) y por supuesto, el amor incondicional de estas mascotas.
Los juegos, un cachorro siempre estará dispuesto para jugar y correr con nuestro hijo, lo cual le divertirá muchísimo. Obviamente, hay razas que se prestan menos al juego y por eso debemos elegirla bien.

Otro punto que tendremos que analizar si es grande o pequeño, porque si vivimos en un piso que es justo de espacio, deberíamos elegir una raza pequeña.

Pájaros: esta mascota puede ser beneficiosa en aves que hablan como los loros (que aparte de divertidos, le enseñarán por repetición ciertas palabras), y además están en jaulas ajenas al peligro de que nuestro hijo pueda cogerlo. La principal desventaja, es que muchos pican.

Peces: si son de colores llamativos mejor. A los más pequeños les gusta ver nadar a los peces y los que son coloridos y llamativos les llaman mucho la atención. Hay que tener especial atención de que no metan la mano en la pecera y los saquen.

 2 Raza: Me he criado con mastines y pastores alemanes en mi infancia, y un poco más tarde, con un pekines y un teckel de pelo duro. Cada uno tenía su carácter, los mastines son perro grandes con una clara vocación de cuidado y protección, muy tranquilos, los cuales se puede jugar con ellos sin problemas, y si alguien u otro animal se acerca, demostrarán con creces todo su carácter con tal de defender a nuestro hijo.
Los pastores alemanes son perros grandes, nerviosos (si los adiestramos son magníficos compañeros de juego) y aún mayores defensores de nuestros hijos.
El pekinés es un perro pequeño con muy “malas pulgas”, pero muy cariñoso y juguetón con el dueño. Con esto quiero señalaros que depende mucho de cada circunstancia personal, o de cómo es nuestro hijo para elegir una raza u otra.

Debemos analizar el carácter de cada raza, y cual se adapta mejor a la personalidad de nuestro hijo. También tenemos que tener en cuenta que el animal adecuado debe dejarse acariciar sin problemas, ser juguetón, que no se esconda del niño/a, y mucho menos que lo muerda aunque le tire de las orejas o el rabo  (aunque no se deba hacer, es algo muy habitual en los niños).

3 Sexo: en mi opinión ,  (y quizás generalizada por los expertos) las perras suelen ser más tranquilas y tienen un carácter más protector; mientras que al contrario, pasa con los gatos que suelen ser más afectuosos que las gatas.
Aunque debemos siempre analizar el carácter de cada animal. También a veces la esterilización suele ser una buena opción, que suele amansar y tranquilizar a estos animales.

4 Edad: cada edad tiene una ventaja y desventaja por eso os recomiendo que lo analicéis, teniendo en cuenta siempre vuestras necesidades. Un cachorro siempre tiene la ventaja que crecerá con nuestro hijo, y tendrá más vitalidad, más ganas de jugar y se irá acostumbrando a nuestro hijo. Pero la principal desventaja es que necesitará mucho tiempo y adiestramiento para que respete los espacios de cada uno y cuándo y por qué debe hacer cada cosa.

En cambio una mascota adulta, sabe dónde tiene cada cosa, tiene creada sus rutinas: dónde comer, hora de los paseos, dónde dormir, no ladrar..etc; pero la principal desventaja, es que quizás no tenga ganas de juegos, y además tenga sus costumbres y manías que pudieran “chocar” con las de nuestro hijo.
A veces, cuando son mayores incluso pueden tener “celos” de nuestros hijos. Y si está muy mayor requerirá aún mayor atención.

Si finalmente os decidís por una mascota (algo que personalmente, os apoyo enormemente) debéis tener en cuenta los siguientes aspectos a la hora de preparar, sobre todo, si ya tenéis una mascota:

  • Nuestra mascota debe aprender a vivir y respetar a nuestro hijo.
    Esto que parece evidente a veces, no es tan fácil. Puede ser que tenga “ celos” de la llegada de otro miembro a nuestra familia, o acostumbrarse a la energía que desborda la mayoría de los niños.
    Debéis ir familiarizando al animal con el pequeño, en principio con “encuentros” cortos para ver cómo reacciona nuestra mascota, y también más adelante ver la reacción a los juegos: En esta etapa, debemos prestar especial atención para ver las reacciones.
  • Nuestro hijo debe acostumbrase al animal.
    Como os he contado anteriormente, mi caso personal con mi hija desde muy pequeña, le he dejado jugar con mi perro y con mi gato, pero siempre con mucha atención debido a que les tiraba del rabo o les cogía de las orejas.
    Esto no es nada más que muestra de cariño y de conocer a los animales, pero no todos los animales reaccionan bien.
  • Inicialmente el trato de nuestra hija con nuestros animales requirió mucha atención, porque mutuamente podían hacerse daño, en mi caso personal con el perro no hubo ningún problema, en cambio, con el gato cuando le cogía del rabo no reaccionaba del todo bien y se iba corriendo… había que tener cuidado de que no la arañase.
  • Sacar al perro cuando nuestra hijo/a está comiendo en la misma habitación , a veces es recomendable.
  • Evitar que nuestros hijos toquen los comederos de nuestras mascotas.
    Primero, para evitar cualquier intento de que nuestro hijo coma la comida de la mascota, y segundo, porque podría nuestra mascota mostrarse agresiva con su comida y su bebida (aunque sea un animal muy tranquilo).
    Aparte de que evitamos posibles enfermedades al contacto con el comedero del perro.
  • Incluso, aún mejor, es tener los comederos en lugares que nuestros hijos no puedan tener acceso a ellos
  • Vacunas: algo imprescindible es tener a nuestra mascota totalmente vacunada (con sus vacunas en regla), así como, totalmente desparasitada. Así como la prevención de garrapatas.

Cómo tratar a nuestras mascotas.

Debemos de empezar desde el primer día que pensemos en traer una mascota a nuestra casa, como si la tenemos, a enseñar a nuestro hijo a tratar a nuestras/sus mascotas.

Te doy algunas de las normas que yo he seguido y me han ido bien con mi hija:

  • Dejar tranquilos a las mascotas (perros o gatos).
    No tocarles cuando duermen o comen, así como, no tocar su comida bajo ningún concepto. Podrían morderle o arañarle, para la mayoría de los animales es una amenaza.
  • No deben tirarle de las orejas, rabo, meterle los dedos en los ojos.:
    Así como, debemos enseñarle a acariciar con la palma de la mano la cabeza de nuestro perro o gato. También que le enseñemos a acariciarle por la parte inferior del hocico (es muy agradable para el perro)
  • Cuando veamos un perro en la calle, preguntar al dueño primero si muerde y si se le puede acariciar.
  • Si vemos un animal desconocido por la calle, y además no va atado (a menos que vaya con un adulto) no acercarse.
  • Importantísimo, siempre mantenerse alejado de una gata o perra con sus cachorros, pudiera sentirse amenazada, y podríamos tener una desgracia con nuestro hijo.
  • Acercarse siempre a los animales de una forma tranquila, sin correr, gritos o saltos pudiera sentirse amenazado, y responder con un mordisco.
  • Nunca acercar la cara del niño al perro (pudiera morderle en la cara, cabeza o cuello. Así como, igualmente no acercar la cara a un gato, le podría morder o arañarle en la cara).

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