Consejos clave para viajar con el bebé

En los días anteriores a la maternidad, cualquier época del año era buena para viajar. Excursión de unos días a la casa de unos amigos en la playa, vacaciones navideñas en casa de los abuelos, fines de semana en la nieve entre semanas llenas de trabajo, escapadas a la montaña o la playa.
Y ahora, ¿qué? teniendo en cuenta el enorme esfuerzo que requiere llevarse al bebé de compras de un lado a otro de la ciudad, las horas de planificación, la ejecución horaria exacta y los 10 kilos de mi hija, accesorios infantiles necesarios para cargar sobre los hombros, la organización logística de unas vacaciones de dos semanas, ni siquiera una salida de fin de semana a casa de la abuela.... todo puede parecer agobiante.

Sin embargo, no hace falta esperar a que sus hijos sean lo bastante mayores como para cargar con su propio equipaje o para irse de compras para satisfacer sus ansias de conocer mundo o las súplicas de la abuela para recibir la visita.
Si bien las vacaciones con un bebé rara vez resultan relajantes y casi siempre constituyen un desafío, también pueden ser factibles y placenteras.

11 consejos importantes para la planificación de un viaje con bebé

Las salidas de fin de semana improvisadas, los días de espíritu inquieto y unas cuantas prendas de ropa y enseres de aseo personal metidas en una bolsa de fin de semana eran suficientes para llevarles de aquí para allá, se acabaron repentinamente con la llegada del bebé.
La meticulosa preparación de cualquier salida con el bebé incluye:

  1. Menos planes para ti.
    Olvídate de los itinerarios que te lleven por seis encantadoras ciudades en una vorágine de cinco días. En su lugar, planifica un ritmo más modesto con mucho tiempo sin actividad asignada (para poder pasar un día en la carretera si fuera necesario, o una tarde más en la playa o una montaña, más en la piscina si fuera deseable).
  2. Actualiza los pasajeros.
    La ley actual no permite incluir a los hijos en el pasaporte de los padres, de modo que si pretendes viajar a un país comunitario, el bebé necesitará su propio pasaporte. Para más información acerca de su obtención, ponte en contacto con el Ministerio del Interior (www.interior.gob.es) o con la comisaría de policía más cercana.
  3. Toma precauciones médicas.
     Si vas a viajar al extranjero, consulta con el médico, para saber si las vacunas del bebé están actualizadas. Si te diriges a un país exótico, pregunta si tú y el bebé necesitan vacunas (contra la fiebre amarilla, por ejemplo) o tratamientos profilácticos (para prevenir la hepatitis A y/o la malaria).
    Para obtener más información actualizada acerca de las precauciones sanitarias deben tomarse antes de ir de viaje, consulta con el Ministerio de Asuntos Exteriores (www.exteriores.gob.es).
    Pregunta también a tu médico a qué centro de vacunación internacional puedes dirigirte, o realiza la consulta en el sitio web del Ministerio de Sanidad (www.msssi.gob.es), para informarte de las vacunas y medidas preventivas específicas recomendadas cuando se viaja a un destino exótico concreto.

    Antes de iniciar un viaje largo, ves al pediatra para que le haga una revisión al bebé, si ya hace un tiempo que no pasa una revisión. Además de proporcionarle la tranquilidad de que el bebé está bien, la visita es un buen momento para preguntarle al médico las recomendaciones y sobre el estado de salud (es mejor hacerlo en ese momento que cuando le pase algo y no sea tan práctico llamar por teléfono).
    Si hace menos de un mes de la última visita, con una llamada será suficiente una llamada.

    Si el bebé toma alguna medicación, llévate todas la que puedas necesitar a lo largo del viaje, además de la receta médica, por si pierdes los medicamentos, se vierten o sufren algún percance.
     Si las medicinas necesitan refrigeración, puede resultar difícil mantenerlas siempre con hielo, de modo que conviene preguntarle al pediatra si se pueden cambiar por otras que no la necesiten. Dado que una nariz tapada puede amargarle la vida al bebé, interferir en su descanso y provocar dolor de oído al volar, pida también que le recomiende un descongestionante nasal por si el bebé se resfría.
    Si viajan a un destino donde los problemas estomacales pueden ser un problema, llévese líquidos pediátricos de rehidratación.
    Asegúrate de conocer la dosis adecuada para niños como la edad del suyo, además de las condiciones en que deberían administrase y los posibles efectos secundarios.
    También resulta útil, especialmente en viajes largos, saber de algún pediatra en el destino. Claro que también puede llamar para consultar al suyo por teléfono desde se encuentre usted. Yo lo hice varias veces, y la verdad que la respuesta por parte del pediatra fue fantástica.
  4. Calcula los horarios.
    La hora del día o de la noche en que se inicien el viaje dependerá entre otras cosas, del horario del bebé y de cómo reacciona a los cambios en su horario, del medio de transporte que vayas a utilizar, del destino y de la duración del trayecto.
     Si te diriges hacia el oeste en un viaje en avión, por ejemplo, puede ser práctico llegar al destino a la hora (local española) de acostar al bebé. Si el bebé durante el viaje, ha podido echar una siesta, posiblemente facilitarán que siga despierto pasadas unas horas de su hora habitual de acostarse.
    Esto hará que duerma hasta las 5 ó 6 de la mañana (hora local en destino), una hora más o menos razonable, en lugar de hacerlo a las 3 ó 4 de la mañana dispuesto a empezar el día. (Claro que habrá que esperar que los aviones y los trenes sean puntuales).
    Plantéate las ventajas de viajar en las épocas menos concurridas, cuando hay la posibilidad de que haya más espacios vacíos para que el bebé pueda explorar y menos viajeros a los que pueda molestar.
     Si el bebé habitualmente se queda dormido en el coche y tiene previsto hacer un viaje largo en este medio de transporte, haga coincidir , en la medida de lo posible, la mayor parte del viaje en sus horas de sueño (horas de siesta o de sueño). De lo contrario, es posible que llegue al destino con un bebé que ha dormido durante todo el día y está dispuesto a jugar toda la noche.
    Si el bebé se queda dormido cuando viaja en tren o en avión, se pone de mal humor al despertar en espacios que no conoce, coordine las horas de la siesta con las horas de viaje.
    Pero si el bebé está muy excitado con estos ambientes como para dormir, viaja para después de las horas de la siesta para evitar el desasosiego durante el trayecto.
    Podría parecer que el llegar al destino en el menos tiempo posible es lo más sensato. Pero no siempre es así. Para un bebé activo, por ejemplo, si tomar dos vuelos es sinónimo de diversión y juego, esta opción puede ser mejor que un proyecto bastante más largo sin paradas.
  5. Pide el menú con antelación.
    Cuando viajes en avión, no cuentes con dar de comer al bebé lo que dan en él, ya que la comida que se suele servir no suele ser adecuada para el bebé.
    En lugar de ello, pide una comida especial, como una bandeja de queso fresco con frutas y panecillo, si el bebé es mayor. Estas comidas especiales suelen solicitarse por teléfono o bien a través de su reserva online.
    Pero incluso, habiendo pedido un menú especial, lleva una buena selección de tentempiés. Cuando los vuelos llevan retrasos o las peticiones especiales fracasan (nada extraño), las largas colas pueden desesperar al bebé y a los que se están alrededor también.
    Para los vuelos que no sirven comida, asegúrese de llevar suficientes tentempiés para mantener la paz en el vuelo hasta el aterrizaje. Algunas aerolíneas, sobre todo, las que hacen vuelos largos ofrecen alimentos infantiles, biberones, pañales y cunitas.
    Pregunta si puede disponer de estos accesorios durante el vuelo.
  6. Pide asientos adecuados.
    Si bien viajas en avión, o bien viaja fuera de épocas más concurridas y pide a la compañía asientos que estén libres, o bien aproveche el 50% de descuento que se ofrece para los menores de dos años.
    Lleva contigo la silla de seguridad para viajar de espaldas a la marcha (debe ser homologada) y utilícela: el regazo no es un lugar más seguro durante el despegue, ni en el aterrizaje , ni cuando hay turbulencias, también puedes solicitar a las azafatas un cinturón de seguridad para bebés en caso de no poder usar la sillita de seguridad.
    Intenta reservar un asiento junto al pasillo para ti (para pasear si es necesario) y si es posible, uno de ventana para el bebé (para que se distraiga con las nubes o las puestas de sol), aunque no siempre será posible.
    En cualquier caso, no aceptes asientos en mitad, en la sección central ancha, no sólo por tu bienestar, sino también por el de los demás pasajeros.
    Aunque es posible, y recomendable, reservar asientos en los trenes, no se pueden reservar específicos. Pero sí se pueden reservar compartimentos para dormir en los viajes largos. Estos compartimentos proporcionan cierta intimidad, algo que seguramente agradecerá usted cuando pase muchas horas o días en el tren.
  7. Haz tus reservas con antelación.
    Tal vez creas que si viajas en coche fuera de las épocas más concurridas, no sea necesario reservar alojamiento. Pero muchos establecimientos situados cerca de la autopista, especialmente los más económicos están “completos” cada noche.
     De modo que conviene calcular dónde puedes pasar la noche, siempre dejando margen de tiempo, y reservar una habitación con cuna (asegúrate de que cumple con las normas de seguridad o puede llevarse la suya para más seguridad).
  8. Elija un hotel con los servicios adecuados.
     Cuando te sea posible, reserve un hotel que reciba familias, algunos no están adaptados para ello. Le servirá de pista preguntar si tienen cunas o no para bebés. 
    Seguramente su estancia no será muy placentera si no dispone de estos servicios.
  9. Ves preparada.
    Los desplazamientos, especialmente si llevas a más de un bebé o niño y viajas sin otro adulto, te serán más fáciles si sigues las siguientes recomendaciones:
    - Una mochila portabebés, si el bebé es pequeño. Así tendrá las manos libres para el equipaje, algo esencial al embarcar y desembarcar. Pero no te olvides de doblar las rodillas al agacharte a recoger las maletas, para que no se caiga el bebé.
    - Un cochecito ligero y plegable, si el bebé es mayor. Puede colgar algunas cosas de los mangos, vigilando de no sobrecargarlo de modo que pudiera volcar.
    La mayoría de compañías aéreas permiten dejar el cochecito justo en el momento antes de subir al avión y te lo devuelven justo al bajar de su avión en destino, en la zonas de maletas.
    - Una silla portátil para el bebé, si es de tela, no añadirá peso al equipaje.
    - Una silla de seguridad homologada. Puedes llevar contigo y utilizarla en el avión. Si viaja en tren y va a alquilar un coche al llegar al destino, también puede alquilar una sillita de seguridad para el coche, pero debe reservarla para la edad de su hijo.

    Se puede alquilar o pedir prestados otros accesorios , como cunas, parques, tronas, etc. al llegar al destino. Intenta tenerlo todo previsto antes de salir.
  10. No compliques las cosas.
    Para evitar problemas innecesarios, evita hacer cambios innecesarios a última hora , justo antes de salir de casa. No intentes destetar al bebé, por ejemplo, ya que el entorno desconocido y los cambios de rutina ya serán los suficientemente difícil como para añadirle un grado más de dificultad. 
    Además no hay una forma más sencilla para la madre y tranquilizadora para el bebé que alimentarle dándole el pecho. Tampoco será buen momento para introducir los alimentos sólidos poco antes de salir de viaje. 
    Empezar a comer con una cuchara ya es suficiente desafío y bastante importante (para ambos) estando en casa. Pero si el bebé está listo para tomar alimentos con las manos, puede ser una buena idea empezar a dársela antes de viajar. 
    Los tentempiés de este tipo son fantásticos para mantener a los bebés entretenidos y contento durante el trayecto.
    Si el pequeño todavía no duerme toda la noche de tirón, ahora no es buen momento para intentar remediar la situación. Probablemente se vuelva a despertar de noche a lo largo del viaje (y durante un tiempo, al regreso), y dejar de llorar al bebé de la habitación de un hotel o en casa de la abuela no aportará nada positivo a sus vacaciones ni a la bienvenida.
  11. Confirma las reservas.
    El día antes de la partida confirma todas las reservas efectuadas que todavía estén pendientes, y llama para comprobar los horarios de salida. No conviene llegar al aeropuerto y comprobar que tu vuelo se ha cancelado o lleva un retraso de cinco horas, o a la estación de tren y ver que su tren va a salir 3 horas más tarde.

buenas ideas para la preparación del equipaje con bebé incluido

Si bien todo, incluido el fregadero (para lavar el biberón que se ha caído) te sería útil durante el viaje y lo meteríamos todo en la maleta, pero desgraciadamente es imposible.
No obstante, tampoco sería aconsejable salir sin el equipaje suficiente. Lo mejor es llegar a un término intermedio satisfactorio (es bien pesado), meter en la maleta todo aquello que sea imprescindible, intentando hacer una selección lo más eficaz posible: envases pequeños para las medicinas y aseo infantil, el paracetamol, el ibuprofeno, las toallitas de bebé, etc.
Los pañales extraplanos y extra absorbentes, prendas de ropa de estampados alegres que camuflen bien las manchas y que puedan durar así más tiempo sin tenerse que lavarse, de tejido ligero que se sequen rápido si hay que darle un lavado.

Se pueden llenar menos las maletas si el destino dónde vamos podemos conseguir lo necesario, especialmente si hacerlo, puede formar parte de la diversión del viaje (comprar unos conjuntos veraniegos en un destino playero, por ejemplo).
Pero si van a hacer senderismo o acampada, meta en la mochila todo lo que remotamente podría necesitar.
Para el viaje típico , debería llevarse:

  • Una bolsa de pañales.
    Deberá ser ligera, de interior plastificado, disponer de bolsillos exteriores para guardar los pañuelos de papel, toallitas, el biberón y otros artículos que pueden necesitar deprisa, y que sea tipo bandolera para poder llevarla y seguir con las manos libres.
    Los artículos que puede contener serían los siguientes: una chaqueta ligera para el bebé (lo mejor es un impermeable con capucha, ya que sirve también si llueve) o un suéter por si hace frío en el coche, el avión, el tren o el autobús.
  • Suficientes pañales desechables, extrafinos y extraabsorbentes para el primer tramo del viaje, y unos cuantos más, por si hay retraso o el bebé tiene indisposición estomacal.
     Es mejor ir comprando pañales a medida que los vaya necesitando , en lugar de llevárselos todos de casa, a menos que viajes en coche y dispongas del espacio para ello, o a menos que no vayas a poder comprarlos al llegar a tu destino.
  • Toallitas para limpiarse las manos, además de para lo que ya sabemos.
    También puede servir para limpiar el reposabrazos de la butaca del avión que el bebé se ha empeñado en morder, o la ventana del tren que el pequeño pretende limpiar a lametazos, y para limpiar por encima las manchas de la ropa en el momento del derrame.
  • Crema o pomada para las irritaciones de la zona del pañal, ya que los alimentos nuevos, los cambios de pañal, ya que los alimentos nuevos, los cambios de pañal menos frecuentes y el clima más cálido pueden provocar irritaciones.
  • Un babero plastificado grande, o un paquete de baberos desechables, para proteger la ropa.
     Por si olvidará el babero en un restaurante o se quedará sin babero de papel, lleve también un imperdible para usar como babero una servilleta del restaurante.
  • Unas cuantas bolsas de plástico con cierre para meter biberones que gotean, baberos, ropa sucia y pañales sucios en caso de no tener una papelera cerca.
  • Crema protectora solar, si vas a la playa o a la nieve.
  • Una manta ligera para que el bebé duerma o juegue encima durante el viaje o en el destino. O lleve consigo un pareo que pueda echarse encima sobre los hombros y usarlo para el bebé cuando haga falta.
  • Un cambiador plastificado para proteger las camas de los hoteles y de otras superficies cuando el bebé necesite cambio de pañal.
  • El objeto preferido del bebé , si tiene uno (y tal vez uno extra, por si se pierde).
  • Un par de calcetines o patucos si el bebé va descalzo, por si el aire acondicionado es exagerado.
  • Protectores de enchufes si el bebé gatea o anda , para protegerle de los enchufes de la habitación del hotel o de la casa que visita. También puede llevarse un cierre de seguridad para el inodoro si al bebé le gusta chapotear.
  • Un generoso surtido de tentempiés y bebidas.
     No se fíe de encontrar alimentos infantiles durante el viaje. Lleve suficiente comida y bebida para realizar su viaje, y un poco más por si acaso.
    En función del repertorio culinario del bebé, llévese alimentos infantiles (deshidratados si el peso es un problema); galletas integrales,leche de fórmula preparada para biberones desechables. Opte por tarros de comida infantil para disponer de buena variedad y evitar en ruta.
  • Cucharas de plástico dentro de una bolsa de plástico para dar de comer al bebé en ruta.
  • Papel de cocina, desenrollado, porque es más rápido, resistente y absorbente que las servilletas de papel.
  • Algo viejo y algo nuevo para entretener al bebé: lo viejo para darle seguridad y consuelo, lo nuevo, para añadir emoción y desafíos.
  •  Un pequeño panel de actividades y un libro con llamativas ilustraciones son buenas opciones para el hijo mayor; un espejo, un sonajero y un animal de peluche musical, para el más pequeño.
  •  Deja en casa los juguetes con muchas piezas que podrían perderse o que abultan demasiado para llevarlas con facilidad y usarlos en espacios reducidos, y los juguetes que imitan sonidos. Si al bebé le están saliendo los dientes, acuérdese de llevar consigo un mordedor.
  • Una cartera pequeña.
     Cómo sólo tienes dos manos, te será imposible llevar un bolso colgado del hombro, además del resto de accesorios. Opte por una cartera pequeña, que quepa dentro de la bolsa de pañales, y guarde en ella los objetos personales, los billetes de avión, tren, autobús, y su billetero con la documentación personal, el dinero, las tarjetas de crédito, la información sobre el seguro médico y las recetas, además del número de teléfono del pediatra y los nombres de los pediatras recomendados en destino. Como alternativa, puede llevar la cartera en el bolsillo.
  • Un teléfono móvil para usarlo en caso de emergencia.
  • Si te queda sitio (o ganas), lleva un metro cuadrado de plástico resistente y transparente para proteger los muebles y el suelo del hotel durante las comidas del bebé, y para colocarlo bajo la trona de los restaurantes.
  • Una bolsa con la ropa del bebé.
    Lo ideal es que sea una bolsa pequeña, ligera, blanda y fácil de cargar, como una bandolera o tipo mochila. Como puede tenerla siempre a mano en el coche, avión, tren o autobús, podrá sacar un conjunto limpios sin líos y sin tener que abrir la maleta.
     Si decide poner la ropa de su bebé en la maleta, y no la pondrá con usted durante el viaje ( porque estará en la bodega del avión o enterrada en el coche), lleve en la bolsa de los pañales una o dos mudas para el bebé.
  • Un neceser con los artículos de aseo y medicinas.
    Esta bolsa deberá estar totalmente inaccesible para el curioso bebé, y debería ser difícil de abrir por un niño. Lo mejor es que sea lavable e impermeable por dentro y que disponga de una bandolera.
    Llévala siempre contigo para tener las medicinas a mano, por si hacen falta, y los líquidos no se estropearán en la bodega del avión (infórmate si la autoridades aeroportuarias vigentes le permiten entrar en la cabina con esa bolsa).
    Puede llevar: medicinas con recetas y vitaminas para que le duren todo el viaje (paracetamol e ibuprofeno o cualquier otra medicación infantil recomendada).
  • Para las excursiones, repelentes de insectos,loción de calamina, medicina para aliviar las picaduras, y los productos para aliviarla al bebé si es alérgico a la picadura de abeja.
  • Un botiquín de primeros auxilios con apósitos autoadhesivos de diferentes tamaños, una crema antibacteriana , vendajes elásticas para torceduras, un termómetro, unas pinzas, unas tijeritas para cortarle las uñas al bebé.
  • Jabón infantil líquido apto para lavar la cabeza y cuerpo del bebé. Los que ofrecen en los hoteles no suelen ser apto para los bebés.
  • Cepillo de dientes para el bebé, cepillo de dedo o gasas para limpiar los dientes, si ya los tiene.
  • Navaja multiusos, con abrelatas y tijeras ( no las lleve al subir el avión se las confiscarán).
  • Una lamparita de noche, si al bebé le gusta dormir con una.

3 consejos para hacer que el viajar con bebés sea más divertido


Pero, ¿Viajar con bebés es divertido? Más bien, no. Pero puedes intentar que sea lo menos engorroso posible.
Tanto si vas a viajar en avión, tren o coche hay algunas formas de hacer que el viaje se más llevadero:

  1. En un avión.
    Los aviones tienen la ventaja de ser el medio de transporte más rápido. Puedes hacer el vuelo agradable (al menos relativamente) además de cómodo si sigues estos consejos:
    • Pide asientos tras un mámpara ( cuando cambia de primera clase a normal, hay más espacio. O incluso en la primera fila). Disponen de más espacio para las piernas y ofrecen más intimidad, aunque el espacio de almacenamiento, para la bolsa de pañales, etc. es menor.
      Otra ventaja: no hay asientos delante que el bebé pueda golpear, ni pasajeros delante que molestar.
      Llega con suficiente tiempo para los trámites burocráticos previos al embarque , como el equipaje, el embarque y los asientos, y para pasar por el control de aduanas, pero no tan temprano que tengas que esperar mucho tiempo en la terminal.
    • Algunas aerolíneas ofrecen la posibilidad de embarcar antes a los pasajeros que viajan con niños para que puedan instalarse y colocarse el equipaje. Pero si temes que el bebé estará intranquilo en el interior de la cabina, tal vez prefieras esperar y embarcar la última. Si viajas con otro adulto, pregunta si uno de vosotros puede embarcar con el equipaje mientras el otro se queda el último en la sala de preembarque con el bebé.
    • Coordina las comidas con el despegue y el aterrizaje.
    • Los niños son más sensibles a la presión de los oídos, tanto, que en ocasiones les resulta dolorosa, como consecuencia de los cambios de presión que se produce en el ascenso y descenso. El biberón (con leche materna o de fórmula) , un tentempié o el chupete favorecen que el bebé trague saliva con frecuencia, lo cual ayuda a evitar la acumulación dolorosa de presión en los oídos y el llanto que suele acompañarla. Dar de mamar al niño no es práctico, ya que el bebé debería estar atado por su seguridad. Si el bebé llora o grita mucho, acepta la ayuda de algún pasajero amable si se la ofrecen, e ignore las miradas acusadoras.
    • Dele mucho líquido al bebé durante el vuelo, los viajes en avión se deshidratan. Si le da pecho, beba mucho líquido usted también, pero recuerde que las bebidas con cafeína y las alcohólicas no cuentan, lo más recomendable es agua.
    • Si el bebé prefiere tomar alimentos calientes, puedes pedir a las azafatas si pueden calentar el biberón o la comida del bebé (destape los tarros), pero acuérdese de agitar o mezclar bien la comida y comprobar la temperatura antes de dársela al bebé para evitar las escaldaduras, ya que los hornos microondas pueden calentar los alimentos de forma desigual.
    •  Recuerde también que, en vuelos muy llenos, las azafatas pueden no ofrecerle estos servicios.
    • Si viaja sola, no dude en pedir a una azafata que cuide del bebé mientras  usas el baño, pero intente esperar a que terminen de servir las comidas.
    • Desembarque la última para evitar los empujones y para tener tiempo de recogerlo todo.
  2. En tren.
    Viajar en tren, aunque es más lento que el avión, permite a los niños más movilidad.
    El viaje será más fácil si sigue estos consejos:
    • Súbete al tren tan pronto como te sea posible para encontrar un asiento a tu gusto. Los compartimentos de cuatro pasajeros son ideales para viajar en familia, si el tren dispone de ellos.
    • Si el tren está lleno porque es temporada de vacaciones y se trata de un viaje largo, lo mejor es reservar un asiento para el bebé. Si sólo dispone de un asiento, es difícil decidir si lo mejor es cogerlo junto a la ventana (para que el bebé se distraiga viendo el paisaje) o junto al pasillo (para poder levantarte con frecuencia para pasear con el bebé si está intranquilo).
    • Lleva contigo una mochila portabebés si viajas con el bebé sola, sin él , te resultará imposible ir al baño (porque no puedes dejar al bebé ni un instante solo con un desconocido, por muy amable que sea).
    • Si el viaje es largo, lleve varios juguetes para ir sacándolos cuando el bebé se canse del anterior. O miren por la ventana, señalándole coches, caballos, el paisaje. Es una actividad que nos ha salvado a muchos padres cuando ya no nos quedan más recursos.
    • Ten a mano tentempiés para ti y el bebé. Las colas para comer en los trenes suelen ser bastante largas y no es raro, después de la espera, ver que el bocadillo que tanto querías se ha acabado.
  3. En coche.
    Viajar en coche es más lento que utilizar otros medios de transporte, más agotador si conduces tú, y más agobiante para el bebé. Pero permite el lujo de ir al propio ritmo, pararse cuándo y dónde le apetezca, y tener medio de transporte al llegar a tu destino.

    El viaje será mucho más seguro, agradable y también bastante más cómodo si sigue estos consejos:
    •  Asegúrate de que hay cinturones de seguridad para todos los adultos y niños mayores y de seguridad para los pequeños, y de que el coche no se mueva hasta que todos estén bien abrochados y todas las puertas bien cerradas.
    • Haz descansos con frecuencia (cada dos horas es lo ideal), ya que los bebés se cansan de estar sentados mucho tiempo. Cuando se detenga, saque el bebé a tomar el aire, y si anda o gatea, déjele que lo haga un ratito. Dele también el pecho en paradas.
    • Cambíale los pañales. Para un cambio de ritmo y por compañerismo, hacer turnos para conducir y entretener al bebé.
    • Coloca un arco con juguetes en la silla de seguridad (no uses cintas, ni cordeles de más de 15 cm de longitud) para no tener que desabrocharse el cinturón, con el fin de recoger los juguetes que el bebé tire al suelo.
    • Si hace frío, especialmente si hay previsión de tormenta, lleva ropa extra y mantas por si se quedarán incomunicados. El vehículo se convierte rápidamente en una trampa mortal cuando las temperaturas descienden de los cero grados.
    • Nunca dejes al bebé en el coche si el tiempo es caluroso o incluso templado. Aunque baje las ventanas, el coche se convierte rápidamente en un horno mortal. De todas formas, no debes dejar nunca un niño solo en el coche, haga el tiempo que haga.

¿cómo elegir hoteles y otros alojamientos con bebés?

La primera noche fuera de casa con el bebé puede ser un poco dificultosa. Pero todos dormiremos mejor si tomamos las siguientes precauciones:

  1. Al llegar a tu destino, comprueba la seguridad de la habitación para el niño, especialmente si gatea o anda.
    Algunas cadenas de hoteles ofrecen todo tipo de accesorios para convertir en un lugar más seguro la habitación, si no es así tendrás que llevártelo de casa. Cerciórate de que el bebé no alcance las ventanas, los cables eléctricos, objetos de cristal, etc..
    Cubre los enchufes y cierre la puerta del baño. Comprueba la seguridad de la cuna. Si hay minibar, pida que lo vacíen o ciérralo bien.
  2. Si colocas al bebé sobre la cama para cambiarle, pon debajo un cambiador impermeable para proteger la cama y para proteger a tu bebé de una colcha probablemente poco higienizada.
  3. Cuando des de comer al bebé en la habitación, coloca papel de periódico o un pedazo de plástico en el suelo para proteger la moqueta.
  4. No tengas al bebé inmovilizado en la habitación. Puede gatear o andar por la habitación bajo supervisión si la moqueta no está visiblemente sucia. Pero conviene mirar debajo de la cama para asegurarse de que no hay objetos peligrosos (o poco higiénicos).
  5. Pide un canguro. Muchos hoteles y complejos turísticos ofrecen este tipo de servicio. Pero la oferta puedes variar enormemente.
    Puede tratarse de una camarera de pisos que desea ganarse dinero extra, puedes conseguir una lista con los números de teléfono de las agencias de canguro de la zona o puede tratarse de un servicio de guardería del propio hotel.
    Trata a la canguro como a cualquier otra (entrevístala o habla con su responsable) y asegúrate de que haya pasado un proceso de selección exigente, esté capacitada para cuidar niños y disponga de seguro (si procede).

¿Cómo te puedes divertirte con el bebé viajando?

Has planificado el viaje, hecho las maletas y te has desplazado. Ahora ha llegado el momento de disfrutar.
He aquí algunas recomendaciones para pasar unas buenas vacaciones con el bebé:

  • Tienes que ser realista al confeccionar el itinerario. No podrás seguir el ritmo llevando al bebé contigo que si fueras sólo con adultos. Si quieres hacer demasiadas cosas, terminarás frustrándose.
  • Se flexible. Si pretendías hacer un viaje largo en coche, pero el bebé se harta antes de la silla de seguridad, plantéate añadir una noche en ruta. Si habías planificado dos días visitando Atenas, pero el mal humor del bebé le está arruinando las ruinas del primer día, pospon el Partenón para otro día.
  • Puedes ir a lugares dónde el bebé no se encuentre encerrado, ni se espere que esté callado mucho tiempo.
     Los monumentos al aire libre, los parques, los zoológicos, incluso ciertos museos también pueden resultar interesantes para el bebé, aunque se pasen la mayor parte del tiempo mirando a los demás visitantes. Contrata un canguro, si es posible, cuando desee asistir a la ópera, a un concierto o el teatro.

Recuerda que las necesidades del bebé deben estar en primer lugar si queréis disfrutar todos. Si el pequeño no come o no duerme cuando toca, o si se le acuesta a horas inusualmente tardías, todos sufriréis las consecuencias. De hecho, el único horario inflexible es el del bebé. Adáptate a las costumbres locales, pero sólo si el bebé puede adaptarse también fácilmente.

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