10 consejos de hábitos de sueño para el bebé

Es uno de los puntos más importantes, a mi parecer, del crecimiento de nuestros hijos/as. El descanso es uno de los pilares de su crecimiento, ya que pasará alrededor de un tercio de su vida durmiendo.
 A corto plazo , el beneficio no solo es para él, sino también para nosotros que podremos dormir toda la noche de seguida. Algunos de los beneficios a corto plazo para nuestro bebé son: crecimiento adecuado, su desarrollo, energía, coordinación, concentración, atención, comportamiento, estado de ánimo y capacidad de aprendizaje y memorización.
A  largo plazo se relaciona con menor riesgo de diabetes, de obesidad, enfermedades de corazón y depresión, mejora de la función inmunitaria, longevidad, reparación celular y productividad, en fin, un largo etcétera de efectos beneficios.

Por todas estas buenas razones os voy a ir indicando 10 consejos de hábitos de sueño para nuestro bebé:

1. Rutinas: establecer un hábito o rutina de sueño.
Os aconsejo que antes de que llegue su hora de sueño, empecéis a relajar a vuestro hijo/a, da igual que estemos de vacaciones o de un día de fiesta o de cumpleaños. Debemos tener una rutina relajante antes de acostarle, incluso cuando le duelen los dientes le ayudará a dormirse.

2. Establecer un horario: es un requisito imprescindible para que nuestro bebé descanse lo suficiente y se acostumbre a dormir sus horas de sueño (ya se, ya se… esto no es nada fácil para madres trabajadoras que llegan tarde de trabajar… a mi me pasaba, hasta que decidí “sacrificar” ciertas cosas para darle este gran beneficio a mi hija).
Acostarle cada día a una hora (como me pasó personalmente a mí) no es nada bueno, y lo asocian a que se pueden acostar cada día a una hora; hasta que puse un orden e incluso mi hija lo agradece… se levanta de mejor humor, con más energía.


3. Cansancio: no os voy a descubrir nada nuevo si os digo que los niños pequeños duermen mejor si están cansados, pero no muy cansados, si están excesivamente cansados se quejarán y llorarán pero no se dormirán.
Para acostarles, llevarles a dormir antes de que aparezcan los primeros síntomas (como frotarse los ojos, lloriqueo), para que esté relajado, que no agotado, al irse a dormir a la cama. Lo mismo con la hora de la siesta.

4. Siesta: esto lo tengo más que comprobado, mi hija si no duerme su siesta, está de mal humor, muy cansada, no quiere jugar y le cuesta dormir mucho por la noche.
No subestimes el “poder” de la siesta, es muy importante, más de lo que yo misma creía. La siesta es un momento de descanso, relajación y de recarga de pilas, al menos hasta los 2 ó 3 años.
Generalmente, los niños por la noche no descansan todo lo que debieran (dolor de dientes, pesadillas…), por eso, la siesta diurna es más que necesaria para ellos, para completar sus horas de sueño.
Además, he podido observar en mi hija, que cuando duerme la siesta (el 99% de las veces) le cuesta muy poco irse a dormir a su hora por la noche. La siesta, debería ser una hora fija, en mi caso, es después de la comida del mediodía. Me he dado cuenta de que merece la pena “sacrificar” realizar otras tareas en su hora de la siesta, para que mi hija pueda dormir la siesta.

5. Ponerse la alarma del reloj: que nuestros pequeños duerman cada día a una hora distinta no es nada saludable para ellos, así como, que se levanten a la hora que ellos quieran tampoco.
Os parecerá que dejar a nuestro hijo/a en la cama más horas porque está plácidamente durmiendo no es ningún problema (¿quién no lo ha hecho?), todo esto provoca unos hábitos erróneos de sueño, debemos establecer unos horarios como he señalado anteriormente, aunque eso implique el ponernos una alarma para levantarle para tener unos correctos hábitos de sueño.

6. No darle leche por la noche: si nuestro hijo/a tiene la edad suficiente para pasarse la noche sin tomar la leche, es decir, que desde la cena o toma de leche antes de acostarse, no nos pide leche, no debemos dársela a mitad de la noche. Primero, porque seguramente no lo necesitará, y segundo, porque será un hábito que ha cogido y no le dejará descansar lo suficiente ni a él, ni a vosotros.

7. Constancia: debemos ser constantes en todo relativo a nuestros hijos/as, pero hacer especial hincapié en las rutinas y horarios, sobre todo, de dormir (horas de levantarse, de siestas, de acostarse).
También con los horarios de la comida, las prácticas del colecho, las buenas prácticas de educación como dar las buenas noches o buenos días, esto debe ser una constante día tras días, noche tras noche para que todo repercuta en su beneficio, el cual, demanda su organismo.

8. Su mejor “compañía”: no le prives de su mejor amigo, antes de acostarse o a la hora de su siesta, déjale elegir su muñeco o compañero de sueños. Un consejo también para tranquilizarle, y como no, darle cariño, es darle muchos besos y caricias, le relajará.

9. Menos ruidos y actividad: es un factor muy importante a la hora de acostarles.
Baja la intensidad de la luz, del volumen de los ruidos (tv, radio, lavadora, etc.) Desde que termina de cenar baja el ritmo de todas las actividades en el hogar, le ayudará a relajarse y dormir.
Enseñarle a conciliar el sueño sólo, posiblemente caigamos en la tentación (debido a nuestro cansancio) el dejarle en la cuna solo, o en la cama (colecho) o que duerma en nuestros brazos en el sofá, pero, mañana o pasado o cualquier otro día deberá dormir sólo, y debemos ayudarle a que sepa dormir solo sin nuestra ayuda.
Para ello debemos siempre enseñarle a dormirse en el mismo sitio (si es en la cuna… en la cuna o si es en la cama … en la cama).

10. Cántale una nana o cuéntale un cuento: esto le relajará y creará unos bonitos vínculos al escuchar tu voz.


Terrores nocturnos VS pesadillas del bebé

A veces, ¿en mitad de la noche nuestro hijo/a grita desconsolado?, ¿qué le pasa?, ¿le duele algo o tiene una pesadilla?.
La primera vez que me ocurrió, me levanté sin saber que hacer, totalmente desorientada, qué le podía estar pasando, la acuné entre mis brazos, y al rato comenzó a calmarse y se volvió a dormir.

Más tarde, fui investigando que podía ser si un dolor de dientes o que realmente tenía un dolor, me ocurrió un par de veces más, unas veces ocurrió en las primeras horas de su sueño, y otras veces, a mitad de la noche, y realmente la acunaba y poco a poco se iba calmando, por lo que descarté que fuera un dolor de dientes (los dolores de dientes, por lo menos con mi hija son gritos despavoridos de dolor, y con simplemente acunarla no se le pasaban).  

Así que investigué y descubrí lo que creía que tenía: pesadillas (se suelen dar a mitad de la noche) y otras veces, terrores nocturnos (suelen ser a primeras horas del sueño).

Cuando se conoce la diferencia son fáciles de distinguir y se distinguen por:

1. Horario: las pesadillas suelen ser a mitad de la noche, mientras que los terrores nocturnos suelen ser entre las primeras cuatro horas del sueño del bebé o niño/a.

2. Duración: los terrores nocturnos pueden durar hasta media hora en desaparecer y el niño/a sigue durmiendo, mientras que las pesadillas duran bastante menos (y como pasa con los adultos, se suelen levantar) .
El tiempo de miedo o pánico dura dependiendo del niño (a mi hija suele durarle un par de minutos, la acuno con mucho cariño y sigue durmiendo plácidamente).

3. Síntomas: las pesadillas suelen tener síntomas de agitación, están nerviosos, se mueven en la cuna o cama, pero cuando realmente gritan y lloran desconsolados, es cuando se levantan, y cuando me acerco a cogerla se pega a mi con mucha fuerza.
Incluso a veces, mi hija me habla (“el ratón me ha pegado” 🙂 o cualquier otra cosa que hubiera soñado). En cambio cuando son terrores nocturnos, mi hija sudaba mucho, se asustaba, no sabía dónde estaba; me llamaba y cuando iba para ayudarla y ver que le estaba sucediendo me apartaba y notaba que realmente aun con los ojos abiertos seguía soñando, seguía como en shock. Otras, lloriqueaba, gritaba… cada terror nocturno tenía unos síntomas distintos.

4. Fases: las pesadillas le pasaban cuando tenía un sueño ligero. Aunque sigan dormidos, se aterran cuando se despiertan.
 En cambio los terrores nocturnos, es al contrario que las pesadillas, es cuando están intentando dormirse, pero otra parte de su cerebro está despierta.
Cuando un niño/a tiene terrores nocturnos no suele despertarse del todo, a nos ser que le despertemos, lo cual no es nada bueno, es mucho mejor  simplemente acunarle, darle cariño y seguridad.

5. Frecuencia: las pesadillas se suelen dar bastante más que los terrores nocturnos. Si es verdad, que en el caso de mi hija han sido pocos (sudaba, se agitaba mucho), pero han sido más normales las pesadillas.
Generalmente, se dan mucho más las pesadillas que los terrores nocturnos, aunque no es un ciencia exacta, en cada niño/a es diferente.
Mi recomendación tanto para las pesadillas, como para los terrores nocturnos, es darle mucho cariño, acunarle cuando veamos que no se le pasa y sobre todo, hablarle con cariño para tranquilizarle.



7 Rutinas
 para acostar al bebé


A nuestros hijos les encanta saber en cada momento qué “toca” hacer, por eso es muy importante (casi os diría imprescindible), ponerle unas rutinas para acostar a nuestro hijo.
Este tipo de rutinas les hace sentirse seguros, saben lo que tienen que hacer y qué va a pasar. Establecer desde bebé unas rutinas es lo mejor que os puedo aconsejar, le ayudará a dormirse, aunque no quiera.
Debemos buscar la hora idónea para acostarle. A medida que nuestro bebé pasa a ser un niño/a es cuando más debemos establecer o mejor dicho, encontrar la hora de su sueño, en mi caso suele ser de 20 a 20:30, pero cada bebé o niño tiene la suya. Los pediatras suelen recomendar entre 12 y 14 horas de sueño entre siestas y sueño por la noche.
Debemos dar con el “punto” en el cual hay que dormirle, ni muy pronto que esté muy activo, ni muy cansado que esté irritado, y no dormirá tampoco.
Tampoco lo alargo mucho más, porque si no tengo comprobado que no se duerme y lo ve como una práctica habitual de toda la noche.


Mi ritual para acostarla es el siguiente:

7 Pasos

para dormir

a tu bebé

1. Relajación: una vez que le he dado de cenar, empezamos con el ritual de relajación. Bajo la luz, el sonido de la televisión, evito poner la lavadora o cualquier electrodoméstico que haga ruido y pudiera perturbarla.

2. Baño: generalmente, la baño por la noche con agua templada/caliente, y después le doy su masaje relajante con crema o aceite para masajes. Si tu hijo/a no le gustará el baño y le irrita no se los des.

3. Pijama: le pongo su pijama (que se encuentre cómoda) y que lo asocie con la hora de dormir. 

4. Tentempié: no suelo dárselo siempre, sólo cuando me lo pide porque tiene hambre, y nunca debe ser muy pesado, ni azucarado como chocolates o yogures azucarados, porque le pondrá en “alerta” de nuevo. Para mi hija su mejor tentempié es leche calentita 🙂

5. Limpieza de dientes: rutina que me parece muy importante. A mi hija le encanta lavarse los dientes, nos los lavamos casi siempre juntas, lo tiene como un juego.

6. Nanas o cuentos: este es un punto que os recomiendo. Depende de cada niño/a, pero hay veces que le gusta que le cante una canción infantil (nana) o que le lea un cuento y a medio camino se queda dormida.

7. A la cuna o cama: una vez que le hemos bañado, puesto el pijama, ha tomado su tentempié (si lo ha demandado), limpios los dientes, es hora de pasar a la cuna o a la cama.

Puede ser que a partir de la limpieza de dientes esté listo para dormirse, pero os doy algunas recomendaciones para el último paso:
- Una vez en su camita o cuna, es hora de su cuento favorito o de la nana.
- Háblale en voz baja para que se relaje y se tranquilice.
- Dale las buenas noches. Este ritual, igual que el de buenos días, me parecen básicos no sólo para dormir sino para un aprendizaje y buen comportamiento.
-Que escoja su muñeco o juguete favorito. Cuando le cuesta dormirse, es bueno que tenga a su mejor “amigo” y se acostumbre a acostarse y dormirse con él. Le dará confianza.
-Cariño y más cariño. Se sentirá más segura y tranquila y le ayudará a quedarse dormidita.

Te recomiendo que siga estos procesos diariamente para que tu hijo/a , tenga unas rutinas establecidas y que las tenga bien “grabadas”, se sentirá más seguro y te lo agradecerá.

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